domingo, 27 de septiembre de 2015

LAS BONDADES DEL AJEDREZ PARA NIÑ@S CON TDAH.

LA PRÁCTICA DEL AJEDREZ, mejora el comportamiento, ayuda a mostrar tolerancia ante la frustración, desarrolla la memoria y el cálculo, fortalece el carácter... A nadie se le escapa los beneficios que aporta a los menores jugar al ajedrez. 

De hecho, en breve se convertirá en una asignatura en todos los colegios de España. 
Ahora un estudio pionero, publicado en la «Revista de Psiquiatría y Salud Mental», sostiene que también puede mejorar los síntomas del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) en niños y adolescentes. «Por primera vez, hemos demostrado que el ajedrez es una herramienta más que puede integrarse en el tratamiento del TDAH siempre que al niño le guste y esté motivado a jugar», explica Hilario Blasco-Fontecilla, uno de las autores de esta investigación y psiquiatra de la Infancia y Adolescencia en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid.
El estudio Jaque Mate al TDAH») se realizó con 44 niños de 6 a 17 años que asistieron a un programa piloto en 2012, llevado a cabo en el Centro de Salud Mental de Villalba (Madrid). Se trataba de sesiones semanales de ajedrez de una hora de duración durante once semanas consecutivas, impartidas por un experto. Además, se aconsejó a los menores que también practicaran regularmente en casa.
Tras este periodo, «la mayoría de los padres refirió cierta mejoría de la severidad del TDAH en sus hijos y casi la mitad percibieron una disminución de la severidad del 30%», afirma el doctor Blasco-Fontecilla.
Consciente de la necesidad de realizar un estudio más amplio para confirmar estos resultados, el psiquiatra plantea introducir el juego del ajedrez como terapia complementaria dentro del tratamiento de TDAH. Sus ventajas: es económico, no tiene efectos secundarios y es juego, algo esencial para el desarrollo social de los niños.
Lo más trascendental es que este centenario juego ha demostrado que en menores con TDAH «mejora su comportamiento general y su atención; logra que controlen mejor su impulsividad e incluso su postura corporal, sentándose adecuadamente; hace que atiendan las órdenes a la primera y desarrolla el hábito de estudio. Los niños que han continuado jugando al ajedrez de forma regular y estableciendo cierto hábito evolucionan de forma muy positiva: tienen incluso menos medicación y mejores resultados académicos», afirma el investigador. El psiquiatra recuerda que este juego centenario ya ha demostrado sus bondades en personas que sufren esquizofrenia y alteraciones secundarias por consumo de drogas, y en la prevención de la demencia.
La clave está en cuándo y cómo se introduce el ajedrez en la vida de una persona diagnosticada de TDAH, explica Blasco-Fontecilla. «En un niño —dice— que no está adecuadamente tratado, el ajedrez no va a tener éxito, porque el niño se frustrará. Sin embargo, en un menor que está razonablemente estabilizado, este juego puede resultar una herramienta de rehabilitación muy positiva».
Las bondades del ajedrez para los niños con TDAH

ERNESTO AGUDO


Más de mil colegios en España ya ofrecen ajedrez como asignatura o extraescolar.


«Ha ganado en comportamiento social»


Como le ha ocurrido a Gonzalo, un adolescente de 17 años que fue diagnosticado de TDAH con doce. «En 1º de la ESO comenzamos la medicación y las sesiones de ajedrez», cuenta su madre Mª de los Ángeles. «Dos sesiones a la semana de una hora cada una. Tras estos cinco años, es capaz de estar sentado. Antes movía la pierna, pero ya ha aprendido a controlarse y a vivir con ello. Ha ganado en comportamiento social y en disciplina. En el fútbol si se enfadan, dan una patada al balón. Pero en el ajedrez no pueden levantarse de la mesa ni tirar las fichas. Socialmente ha aprendido a comportarse, y aunque parezca un juego silencioso, también hace amigos», sonríe esta madre.
Después del verano, Gonzalo cursará 2º de Bachiller. «Quiere seguir estudiando y hacer una carrera y lo conseguirá», se enorgullece Mª de los Ángeles. En su rendimiento académico también ha influido este tablero centenario. «Se concentra mejor —reconoce su madre—, ha sido un juego genial para mejorar en matemáticas, ahora memoriza mucho mejor con la vista... Y le tranquiliza mucho. Él asiste a las sesiones de ajedrez a ultima hora de la tarde, cuando ya está cansado y agobiado por estudiar. Cuando regresa a casa se siente más sereno y se sabe controlar».

Los Beneficios:

Los bebés prematuros tienen más riesgo de TDAH.


Los bebés prematuros tienen más probabilidades de desarrollar un trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y este riesgo también es mayor en aquellos que nacen un mes antes de que se complete la gestación, según un trabajo de la Universidad de Turku (Finlandia) publicado en la revista Pediatrics.

Los resultados revelan que el riesgo también se incrementa entre los prematuros tardíos (34-36 semanas) y los que nacen cuando comienza el noveno mes de gestación. Los investigadores utilizaron tres registros de salud de Finlandia para identificar un total de 10.321 niños diagnosticados con TDAH que habían nacido entre 1991 y 2005. Los investigadores compararon a cada niño con TDAH con cuatro niños sin este trastorno pero del mismo sexo, edad y lugar de nacimiento.

Los registros incluían datos sobre la edad gestacional al nacer, que se calculó utilizando la última menstruación de la madre y la ecografía que se realiza en el primer trimestre de embarazo.

El estudio muestra que la edad, el consumo de tabaco u otras sustancias durante el embarazo, ser madre primeriza, el estado civil y la edad del padre condicionaron la edad gestacional, el peso al nacer y el riesgo de desarrollar TDAH. Asimismo, al comparar la mayor probabilidad de este trastorno y la edad gestacional, vieron que el riesgo era cada vez mayor a medida que el bebé nacía antes de cumplir las 40 semanas de gestación.

Así, los bebés que nacían tras 25 semanas de gestación eran cinco veces más propensos (un riesgo 500 por ciento mayor) de sufrir TDAH con respecto a los nacidos a las 40 semanas, mientras que entre los que nacían en la semana 38, el riesgo también existía pero era solo un 12 por ciento mayor.

Del mismo modo, se vio que el peso al nacer también se asoció a un mayor o menor riesgo de TDAH, aunque los autores reconocen que esto no es sorprendente dado que estudios previos ya habían apuntado a esta relación.

Conclusión: 

Con lo que se puede concluir la relación directa entre la Prematuridad y el Bajo peso al nacer, con una probabilidad alta en el riesgo de padecer TDAH, esto unido a las altas tasas de embarazos múltiples mediante técnicas de reproducción asistida donde España es Pionera a nivel internacional en técnicas y procedimientos,así como en legislación y normativa aplicada a éstas, hace que el riesgo de prematuridad y bajo peso al nacer sea un factor a tener en cuenta sobretodo en primíparas añejas (mujeres embarazadas de primer embarazo de entorno a 40 años).

A las 25 semanas de gestación la probabilidad es cinco veces superior de padecer TDAH.


Logo cabecera TDAH

sábado, 5 de septiembre de 2015



LAS 4 FUNCIONES EJECUTIVAS AFECTADAS EN EL TDAH

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El Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad (TDAH) ha sido históricamente un trastorno muy complejo y controvertido. A la falta de un marcador biológico claro, se le une una falta de fiabilidad en los protocolos de evaluación (y por tanto de los criterios diagnósticos) y un crisol de síntomas que empapan casi todas las áreas de la vida del niño. Si además tenemos en cuenta su alta prevalencia (5% de la población infantil según el DSM-V), los esfuerzos por alcanzar una base teórica consistente están más que justificados.
En este sentido, el modelo de las funciones ejecutivas de Russell Barkley (1997) cambia totalmente el enfoque del TDAH y se desvía de los 3 síntomas clásicos (inatención, hiperactividad e impulsividad) para identificar en un mal funcionamiento de la corteza prefrontal la causa de lo que el autor denomina “déficit en la inhibición conductual”.
¿QUÉ ES LA INHIBICIÓN CONDUCTUAL?

La inhibición conductual es definida por Barkley como la capacidad del niño para frenar las respuestas motoras y emocionales que se producen inmediatamente después de la presentación de un estímulo para sustituirlas por otras más adecuadas. En definitiva, el niño debe inhibir por un lado la ejecución de la respuesta impulsiva y evitar por otro los estímulos internos o externos que puedan interferir en dicho proceso (Orjales, 2000). En el espacio de tiempo que existe entre la inhibición de la primera respuesta y la segunda, se ponen en marcha las funciones ejecutivas, que ayudan al individuo a resistir distracciones, fijarse nuevas metas y hacer todo lo necesario por alcanzarlas. Las 4 funciones ejecutivas que Barkley considera alteradas en el TDAH son la memoria de trabajo, el habla autodirigida, el control de la motivación, las emociones y el estado de alerta y el proceso de reconstitución.

1. MEMORIA DE TRABAJO


La memoria de trabajo es la que retiene la información para su utilización una vez que el estímulo ya no está presente. La falta de inhibición provoca que no puedan proteger esta información de la distracción, por tanto ésta es mucho más volátil. En consecuencia, el niño con TDAH es menos capaz de aprender por imitación o de utilizar información almacenada en el pasado para resolver problemas presentes. Además, todo aquello relacionado con el tiempo como la organización, la percepción del paso del tiempo, etc. también queda alterado.
Estos problemas se verán reflejados en problemas a la hora de manejar los tiempos de trabajo en la escuela o en casa, en la incapacidad de repetir algo recién aprendido o repetido por la profesora y dificultades en el área de las matemáticas por olvidar el signo, las llevadas o los datos del problema

2. HABLA AUTODIRIGIDA


Las autoverbalizaciones son consideradas una herramienta muy potente para regular el comportamiento de los niños desde que se comprobó la eficacia del Entrenamiento en Autoinstrucciones de Meichenbaum (Meichenbaum y Goodman, 1971). Esta conversación interna permite a los niños guiar su conducta en base a reglas y perseverar de cara a conseguir metas.
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El déficit que poseen los niños con TDAH en esta área no se basa en la inexistencia de este habla autodirigida, más bien el problema es que sus verbalizaciones son de carácter emocional (“qué rollo”, “qué cansado estoy”, “soy incapaz de hacer esto”) en vez de estar dirigidas a la acción (“ahora debo hacer esto”, “debo llevar cuidado para no equivocarme”, “ahora voy a repasar para comprobar que todo está correcto”), además de que suelen ser verbalizaciones externas o en voz alta en vez de encubiertas o en voz baja. Esto provoca que realicen las tareas de una manera impulsiva y poco planificada, que no se autoevalúen durante la ejecución, que no realicen repasos para encontrar errores o que no sepan auto-reforzarse tras un trabajo bien hecho.

3. CONTROL DE LA MOTIVACIÓN, LAS EMOCIONES Y EL ESTADO DE ALERTA.


Identificar y regular las reacciones emocionales facilita la obtención de metas, ya que se podrían bloquear las emociones negativas para el desempeño de la tarea (ira, frustración, aburrimiento) y potenciar las positivas (optimismo, energía, percepción de capacidad). La incapacidad que tienen los niños con TDAH para generar emociones que motiven la acción provoca que dependan en gran medida de reforzadores extrínsecos e inmediatos que les ayuden a perseverar en su objetivo.
Un déficit de esta función provoca explosiones emocionales en el niño, además de una baja tolerancia a la frustración al no saber manejar las emociones negativas. La consecuencia de todo esto pueden ser problemas de conducta asociados a la no aceptación de un “no” o la poca capacidad de perseverar en tareas relacionadas con objetivos a largo plazo (por ejemplo: estudiar para un examen dentro de un mes o comenzar un trabajo que se entrega en dos semanas).

4. PROCESO DE RECONSTITUCIÓN.


Los niños con TDAH tienen muchos problemas a la hora de analizar y dividir las conductas observadas en partes pequeñas para poder recombinarlas y diseñar acciones o soluciones nuevas. Esto hace que no sean capaces de generalizar una estrategia aprendida para otros contextos similares.
Esto tiene impacto en el día a día del niño a la hora de encontrarse con situaciones nuevas en las que tiene que aportar nuevas soluciones, ya sean situaciones sociales, académicas o familiares. En el ámbito académico, por ejemplo, será complicado que el niño aplique conocimientos teóricos instalados en su mente a un ambiente práctico (puede saberse las reglas de ortografía de memoria, pero seguir escribiendo mal).
CONCLUSIÓN

El enfoque multidisciplinar es el recomendado por las guías clínicas para manejar el TDAH de una manera más efectiva. La combinación de tratamiento farmacológico, psicológico y psicopedagógico es la herramienta clásica para intervenir los síntomas del trastorno, unido al entrenamiento parental para manejar problemas de conducta en el hogar. Sin embargo, los nuevos hallazgos ponen sobre la mesa la necesidad de incluir una nueva intervención como es la neuropsicológica, también aplicada a la educación, Neuroeducación, . Lo que parece claro es que no nos podemos quedar únicamente en resolver aquellos problemas “visibles” que tiene el niño, sino que debemos aprovechar la plasticidad del cerebro infantil para mejorar las funciones de la corteza prefrontal para que, consecuentemente, se reduzcan los problemas del resto de áreas. Debemos de ser conscientes que las nuevas evidencias científicas y descubrimientos acerca de las ventajas que ofrecen las técnicas como neurofeedback o biofeedback, o el entrenamiento en gestión de las emociones, así como en atención y concentración plena mediante técnicas como el mindfullness, así como los avances en el campo de la investigación de la nutrición aplicada, a este trastorno concreto hace que debamos tener una visión interdisciplinar en la planificacion de una intervención global e integral, en todos los planos y contextos de influencia del TDAH.
BIBLIOGRAFÍA

American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders. DSM-V. Washington, D.C.: American Psychiatric Association.
Barkley, R.A. (1997). ADHD and The Nature of Self-Control. New York: Guildford Press.
Mora, F (2013). Neuroeducacion. Alianza Editorial.
Orjales, I. (2000). Déficit de atención e hiperactividad: el modelo híbrido de las funciones ejecutivas de Barkley. Revista Complutense de Educación, 11(1), 71-84.

domingo, 24 de mayo de 2015

Estudio genético a través de la saliva para el TDAH.

Los estudios científicos de la última década, gracias a la secuenciación del Genoma Humano, han demostrado que la genética del paciente puede influir decisivamente en la respuesta a los medicamentos.

En la actualidad ya está disponible, en algunas ramas de la medicina, la tecnología para ayudar a determinar la medicación más adecuada en función del perfil genético de cada paciente. Ello permite prever la respuesta a distintos fármacos, los posibles efectos adversos, y en caso de requerirse, los ajustes de dosis necesarios.


¿QUÉ ES NEUROFARMAGEN?

Neurofarmagen es un análisis genético que ayuda a identificar la medicación más adecuada para cada paciente en el campo de la Psiquiatría y la Neurología. Proporciona información individualizada sobre la respuesta de los fármacos más frecuentemente usados, para controlar trastornos como TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), entre otros.

¿CÓMO SE LLEVA A CABO EL ANÁLISIS?

Neurofarmagen se realiza a partir de una muestra de saliva, por lo que el proceso es fácil e indoloro.
El análisis se solicita a través de un facultativo ya sea especialista, normalmente Psiquiatra o Neurólogo o el médico de familia., AB-BIOTICS facilita un kit con toda la documentación y las instrucciones necesarias.

La prueba siempre se llevará a cabo bajo la indicación de su médico. Los resultados están disponibles en 10 días laborables después de la entrada de la muestra en el laboratorio a través de su página web.

Los resultados de Neurofarmagen logran de manera individualizada:

FACILITARORIENTARANTICIPAR al médico la selección entre distintas alternativas farmacológicas la dosificación más adecuada para cada paciente información sobre posibles efectos
adversos.

En un estudio realizado, un 81% de los pacientes no estaban recibiendo un tratamiento óptimo, o existían alternativas mejores para su tratamiento.
En otro estudio al 70% de los pacientes se les realizaron cambios en su tratamiento. De éstos, el 71% mostraron una mejoría clínica.


Fuente: AB-BIOTICS, S.A. División  de Genómica AB-GENOTYPING.
Parc Científic i Tecnològic de la Universitat de Girona

jueves, 21 de mayo de 2015

El pupitre-bici: un invento para que los niños con TDAH atiendan en clase.


¿Cómo se puede controlar la energía desbordante de un niño que sufre TDAH? 

Para muchos médicos y para la industria farmacéutica, lo más recomendable es medicarles. Para un pequeño colegio de Canadá, lo mejor es cansarles. Y por eso han ideado una estupenda forma de hacerlo, incluso cuando estén dentro del aula. 


El profesorado de la escuela Des Cèdres, situada en Laval -la ciudad ‘gemela’ de Montreal, porque también es una isla y está pegada a ella- ha creado un pupitre dotado de pedales para que los niños más activos se dediquen a hacer deporte mientras revisan sus deberes o atienden en clase.  


El pupitre bici (Le Journal de Montréal)El pupitre bici (Le Journal de Montréal)


El maestro de primaria Mario Leroux explica a Le Journal de Montréal que “Uno de los mayores problemas de los colegios son los niños hiperactivos. Son estudiantes que siempre necesitan estar en movimiento, así que se me ocurrió que con este invento podrían hacer como si estuvieran en una bicicleta y a la vez, atender al profesor y no molestar al resto de la clase”. 


Leroux diseñó tan peculiar mesa y realizó un dibujo que envió a una empresa de Estados Unidos que ha hecho realidad su sueño. Gracias a una donación, la escuela ha podido comprar cuatro pupitres por 1.000 dólares cada uno (890 euros) que han repartido por diversas aulas a las que asisten niños de entre 5 y 8 años de edad. 



Los resultados parecen alentadores. Una maestra explica que “Los niños se suben a pupitre y pedalean 15 minutos sin parar. Después parecen mucho más relajados. Creo que atienden mejor y no perturban la dinámica de la clase”.

La opinión de los expertos.
Esta sensación está validada por la opinión de un experto. La doctora Annick Vincent, pediatra especializada en trastorno por déficit de atención, explica que esta habilidad cognitiva “mejora sustancialmente cuando están realizando o han realizado una actividad motora importante”. 


Vincent aplaude los pupitres-bici porque “podrían ser una alternativa válida a la medicación.Ninguna pastilla cura el déficit de atención, solo controla los síntomas. Y si hacer ejercicio también consigue lo mismo, no veo por qué no podría llegar a ser otra forma de terapia válida”. 

                                                                                                

Fuente: Yahoo Actualidad Noticias. 

sábado, 16 de mayo de 2015

LA IMPORTANCIA DE FORMAR A NUESTROS ALUMNOS CON TDAH EN RESILENCIA Y GESTIÓN EMOCIONAL.

Mindfullness y resilencia.

Resiliencia: definición y significado

La resiliencia, según la definición de la Real Academia Española de la Lengua es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, pero en psicología añadimos algo más al concepto de resiliencia: no sólo gracias a ella somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas , sino que también podemos salir fortalecidos de ellas.

La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.

Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles. Y no se trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera diferente y más optimista de ver el mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa en los labios.

La práctica de la resiliencia: ¿Cómo podemos ser más resilientes?
La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos  podemos desarrollar a lo largo de la vida. Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.
De hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar los diferentes retos de la vida.

¿Qué caracteriza a una persona resiliente?
Las personas que practican la resiliencia:

1.    Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.

2.    Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.

3.    Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.

4.    Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?

5.    Practican el mindfulness o conciencia plenaAún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.

6.    Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.

7.    Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.

8.    No intentan controlar las situaciones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.

9.    Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

10.  Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.

11.  Afrontan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.

12.  Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.



La resiliencia en los niños

Si queremos que nuestros hijos/alumn@s afronten las dificultades de la vida con fortaleza es importante educarles en la capacidad de ser resilientes, para ello es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre todo creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos pueden. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes”, afortunadamente no estamos en Esparta. Aportar seguridad y protección es necesario. Algo importante que podemos preguntarles a los niños cuando tienen un contratiempo si queremos que aprendan a desarrollar la resiliencia es ¿qué puedes aprender de esto? o ¿qué puedes sacar bueno de esto que ha ocurrido?. La práctica del MIndfullness en casa y en la escuela a diario, proporcionará al niñ@ un mayor desarrollo de sus capacidades de gestión emocional, así como potenciarán la atención y concentración plena, siendo entrenados hacia un estado intrapersonal más resilente para poder enfrentarse con éxito a una sociedad cada vez más exigente, cambiante y frustrante.